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Embajadores anteriores de los EE.UU. en la Argentina

Discurso del Embajador Gutiérrez

27 de abril 2006

EL APOYO DE LOS EEUU AL DESARROLLO DE ARGENTINA Y SUD AMERICA: ECONOMIA, SEGURIDAD, Y BIENESTAR GENERAL
Club de la Union Nacional
Embajador en Argentina Lino Gutierrez


Buenas tardes.  Quisiera agradecer al Dr. Martín Schwab por la oportunidad de hablar hoy ante ustedes.  Como el Dr. Schwab ha indicado en sus observaciones, estoy llegando al fin de mis tres años como Embajador de los Estados Unidos en la Argentina.  Para mi esposa Miriam y para mí, éste ha sido un maravilloso período, y seguramente volveremos para visitar amigos y ver más de su hermoso país en los próximos años. 

Soy un diplomático de carrera, y he pasado los últimos veintinueve años mudándome de un país a otro luego de unos pocos años.  Los últimos días de una estadía diplomática en un país en particular naturalmente se convierten en tiempos de reflexión, tanto en lo que respecta al rol que uno ha desempeñado, como también a la más amplia relación entre el país que uno representa y la nación o región que lo ha hospedado.

Entonces, esta oportunidad para debatir el rol de los Estados Unidos en la Argentina y en la región, ocurre en un buen momento, y me gustaría compartir algunos pensamientos con ustedes, y luego contestar algunas de sus preguntas.

La Región

El Presidente Bush ha dejado claro, a través de su constante compromiso, que la seguridad y la prosperidad del hemisferio revisten, para él, enorme importancia. 

Si alguno se preguntara por qué la región es importante desde nuestra perspectiva, la respuesta surgiría fácilmente: nosotros consideramos que los países del hemisferio son nuestros socios, y que de esta sociedad derivan beneficios mutuos.
 
Este hemisferio registra un PBI que asciende a 15 billones de dólares, e  incluye 900 millones de consumidores que se desenvuelven en el mercado.  Tres de nuestros cuatro más importantes proveedores de energía se localizan en esta región.

América Latina es el mercado de mayor crecimiento al que acceden bienes producidos en los Estados Unidos.  El hemisferio ostenta nuestros dos principales socios comerciales, Canadá y México.  En la actualidad, el Hemisferio Occidental en su conjunto está comprando más exportaciones provenientes de los Estados Unidos, que lo que compran Europa y el Este Asiático de modo conjunto.  Las compañías de los Estados Unidos han invertido cuatro veces más en México que en China.

El año pasado, los Estados Unidos adquirieron más de 220 mil millones de dólares en productos provenientes de América Latina y el Caribe – mientras que diez años atrás, esta cifra sólo alcanzaba los 86 mil millones. Adicionalmente, el año pasado nuestra inversión directa en la región totalizó 306 mil millones de dólares.

Cientos de miles, si no millones, de empleos en los Estados Unidos dependen del comercio con la región. Al menos otros tantos empleos en el resto de la región dependen de estos mismos flujos de comercio.

Las remesas de dinero que fluyen desde los Estados Unidos hacia el resto de la región alcanzan otros 32 mil millones de dólares.

Y lo que es más importante, en la próxima década el comercio y la inversión de los Estados Unidos con los países de la región, excluyendo a Canadá, se estima que excederán el comercio y la inversión con Europa o Japón.

Es más, la Administración Bush ha sido un defensor incondicional de las economías de este hemisferio ante las instituciones financieras internacionales  -- especialmente cuando estas economías atravesaron períodos de gran dificultad.

Un ejemplo significativo fue el paquete excepcional que Brasil recibió del FMI en 2002, con el apoyo de los EEUU.


Uruguay recibió un importante préstamo puente directamente desde los Estados Unidos, otorgándole el tiempo necesario para alcanzar un acuerdo con el FMI,  y en consecuencia dando lugar a que este país pudiera reestructurar su deuda.

Y no creo que nadie podría negar que la Argentina disfrutó de un respaldo sin restricciones por parte de Washington cuando luchaba para estabilizar su situación financiera, aun ante el escepticismo de algunos de nuestros socios europeos.

También hemos desarrollado un programa, la Cuenta del Desafío del Milenio (o CDM), para ayudar a recompensar las políticas sensatas y prevenir crisis, que incrementará la asistencia al desarrollo por parte de los Estados Unidos en alrededor de 5 mil millones de dólares por año.

Para ser susceptible de ser elegido para estos nuevos fondos, los gobiernos deben ser  justos y honestos, deben sostener el estado de derecho, y deben combatir la corrupción.  También deben invertir en su gente  -- por ejemplo, mejorando la educación y el cuidado de la salud.

Tres países de nuestro propio hemisferio estuvieron entre los dieciséis que fueron declarados elegibles para la asistencia CDM: Bolivia, Honduras y Nicaragua.

Adicionalmente, los 15 mil millones de dólares en fondos adicionales patrocinados por el Presidente Bush bajo los términos de su Plan de Emergencia para el Alivio del SIDA beneficiarán en particular a múltiples países vecinos en el Caribe.

Y por supuesto, tenemos una robusta agenda de comercio en el hemisferio.  Canadá, México, Chile y los países del CAFTA-DR (Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana), son nuestros socios en el libre comercio, y en 2005 firmamos acuerdos de libre comercio con Perú y Colombia.  Asimismo, seguimos negociando con Panamá y Ecuador para alcanzar acuerdos de libre comercio con estos países. 

Antes de que pase mucho tiempo, los Estados Unidos habrán negociado acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales con más de 29 países que desean avanzar con el Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA.  Para entonces, será bastante simple convertir estos acuerdos de libre comercio en un único acuerdo.  Nosotros seguimos comprometidos con el ideal de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas comprensivo.

Estos acuerdos de comercio benefician a todos los países involucrados, y los beneficios se extienden mucho más allá del mero comercio.  Estos beneficios permitirán fortalecer instituciones, estigmatizar la corrupción, demoler intereses arraigados, e incrementar la competitividad en general.

Pero el corazón de nuestra estrategia abarca mucho más que la mera economía.  Tenemos una enormemente amplia agenda interamericana, que incluye, entre otras prioridades,
- el fortalecimiento de las democracias en el hemisferio
- la protección de los derechos humanos
- la lucha contra la corrupción, el terrorismo y las drogas ilegales
- el desarrollo social

Entonces, qué estamos haciendo para ayudar?

Bueno, hemos contribuido a la búsqueda de soluciones pacificas y democráticas en las recientes crisis políticas de Venezuela, Bolivia y Haití, trabajando con otros países de la región para forjar fórmulas prácticas a fin de preservar el orden constitucional y defender la democracia.

Hemos probado nuestra condición de socio estable y fiable con Colombia, culminando el Plan Colombia.  Junto a nuestros amigos colombianos, estamos cosechando los  notables resultados de esa política.  Como resultado del liderazgo del Presidente Uribe y el apoyo sostenido de los Estados Unidos, Colombia ha hecho un sustancial progreso contra los narcotraficantes y los terroristas  - el delito ha alcanzado los niveles más bajos de los últimos 16 años y alrededor de 16.000 paramilitares y otros terroristas se han desmovilizado o desertado.

Con nuestros vecinos estamos confrontando la amenaza de las bandas violentas que constituyen una amenaza apremiante a nuestra seguridad común.  También estamos trabajando sin cesar, de modo tanto bilateral como multilateral, para luchar contra el terrorismo, el tráfico ilícito de armas, las drogas ilegales y la corrupción en la región.

Perseguimos estos objetivos de modo multilateral, trabajando cotidianamente con la Naciones Unidas en lugares como Haití, o con la OEA en todo el hemisferio para promover  los intereses compartidos por todas las naciones democráticas de la región.

Por ejemplo, luego de cuatro décadas de silencio sobre el tema Cuba en las salas de la OEA, hemos puesto bajo consideración las brutales medidas adoptadas contra los disidentes en abril de 2001, y 14 vecinos latinoamericanos se unieron a Canadá, las Bahamas y a nosotros a fin de emitir una declaración solicitando a Cuba que respete la Carta Democrática Interamericana.

También nos estamos preparando para el feliz día en que Cuba sea, inevitablemente, libre.  El Presidente Bush ha publicado en mayo de 2005 la primera estrategia amplia del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de asegurar que la inevitable transición cubana sea tan suave como sea posible.

Esto es apenas esbozo menor de lo que estamos haciendo para promover la prosperidad y la seguridad en la región.  Ahora me gustaría decir unas pocas palabras acerca de nuestro trabajo con la Argentina en ese sentido.

Los Estados Unidos y la Argentina

Los Estados Unidos y la Argentina poseen muchas cosas en común, incluyendo valores democráticos compartidos, y existen múltiples áreas donde la cooperación bilateral ha dado lugar a beneficios mutuos.  Por ejemplo:

Este año, los Estados Unidos han trabajado estrechamente con el Gobierno Argentino en su papel de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.  La cooperación tuvo lugar en áreas tales como el mantenimiento de la paz, la reforma de las Naciones Unidas, el tema nuclear en Irán, la lucha contra el terrorismo y la no-proliferación.

Los Estados Unidos y el Gobierno Argentino han trabajado juntos para fortalecer la democracia en el hemisferio.  La participación de la Argentina en la misión de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas en Haití y la conducta ejemplar de sus fuerzas armadas allí han sido fundamentales para el pueblo de Haití. 

En el área de seguridad, las relaciones militares estadounidense-argentinas son excelentes.  La Argentina participa en programas como la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, cuyo objetivo es detener la proliferación de armas de destrucción masiva.

El Departamento de Seguridad Interior y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) del Gobierno Argentino, recientemente firmaron un acuerdo para implementar la Iniciativa de Seguridad de Contenedores en el Puerto de Buenos Aires.  El Puerto de Buenos Aires es el primer puerto de América Latina en participar en la Iniciativa de Seguridad de Contenedores. 

El Departamento de Estado y el Departamento de Energía de los Estados Unidos están negociando un acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores para implementar la iniciativa Megaports en el Puerto de Buenos Aires que ayudará a detectar movimientos de materiales radioactivos en puertos argentinos. Los organismos a cargo de la implementación serán la Prefectura y la Aduana.  Esta iniciativa beneficia la seguridad tanto de la Argentina como la de los Estados Unidos.

El FBI está cooperando con las agencias argentinas a cargo de la aplicación de la ley y con autoridades judiciales en temas de investigación penal y terrorismo, compartiendo información e iniciativas de capacitación que ayudarán a la resolución de graves delitos penales en la Argentina y los Estados Unidos. 

La DEA trabaja estrechamente con la Gendarmería, la Policía Federal y la Prefectura Argentina para combatir el narcotráfico en la Argentina y la droga en tránsito.

A través de agencias tales como la Fundación Nacional de Ciencias y el Departamento de Energía, los Estados Unidos contribuyeron con 10 millones de dólares al observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger en Malargüe, Mendoza, donde científicos estadounidenses y argentinos están trabajando como parte de un equipo internacional de investigadores.  La NASA e INVAP han trabajado conjuntamente en la construcción de componentes de satélites.

Muchos funcionarios del Gobierno y empresarios argentinos han recibido becas Fulbright.

La Embajada de los Estados Unidos recientemente estableció un programa de pasantías que permite que prometedores estudiantes universitarios argentinos tengan oportunidad de trabajar en distintas secciones de la Embajada, en temas relacionados con sus planes de estudio. 

Adicionalmente, existen en Argentina alrededor de 540 compañías controladas por capitales estadounidenses.  Estas compañías no abandonaron la Argentina durante la crisis y se han constituido en inversores de largo plazo en el país.  Estas firmas emplean alrededor de 200.000 argentinos, pagan bien y proveen generosos beneficios.

Lo que hoy he tratado de transmitir es que los Estados Unidos están comprometidos muy activamente con el hemisferio, y que este compromiso conlleva innumerables beneficios para nosotros y para nuestros vecinos.  Mirando a la Argentina específicamente, nuestros dos países tienen y seguirán teniendo múltiples áreas con intereses compartidos.  Los Estados Unidos continuarán trabajando en las áreas donde podamos trabajar juntos.  También existen áreas donde los Estados Unidos y la Argentina no están de acuerdo, como en el caso del comercio.  En esas áreas, dejaremos la puerta abierta hasta que llegue el tiempo en que sea posible trabajar juntos.  Gracias otra vez por brindarme esta oportunidad para compartir mis reflexiones.