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El Embajador

Discurso del Embajador Gutiérrez

ESTADOS UNIDOS Y LA ARGENTINA EN EL 2005

Discurso del Embajador Lino Gutiérrez en la Columbia University

Abril 5, 2005

Señoras y señores, gracias por invitarme esta tarde a estar con ustedes.

Como muchos de ustedes saben, los Presidentes Bush y Kirchner tuvieron una conversación telefónica seria, pero de tono amistoso, la semana pasada. Esa conversación resume la situación actual de la relación argentino-estadounidense. En la conversación, los presidentes estuvieron de acuerdo en la necesidad de que la Argentina continúe prosperando, y de que los Estados Unidos siga jugando el valioso papel que ha asumido en ayudar a proporcionar estabilidad en el hemisferio. En la mayoría de los puntos, probablemente estuvieron de acuerdo en las metas y en los próximos pasos; en los casos en los que hay diferencias, estas fueron expresadas con una actitud de mutuo respecto.

Ambos presidentes esperan con interés la próxima cumbre de las Américas en Argentina en noviembre, y están de acuerdo en que representa una oportunidad de significativo progreso para consolidar la democracia y la prosperidad en el Nuevo Mundo.

El interés del Presidente Bush en América Latina no es nuevo.   Data del comienzo de su administración.  Lo mismo puede decirse del interés en este país.  Nuestro apoyo a la Argentina en las negociaciones del FMI fue un indicio significativo de ese interés; que implicó una decisión personal del Presidente Bush.  Desde el comienzo de la administración del Presidente Kirchner, ambos presidentes se han contactado en reiteradas ocasiones, comenzando con la llamada telefónica al recién electo Presidente Kirchner la mañana que asumió su cargo, y unas semanas más tarde, la visita del Secretario de Estado Colin Powell.

Nuestro interés en estrechar lazos con la Argentina continuará. Y esos lazos no son sólo de gobierno a gobierno. Como he mencionado antes, las actividades estadounidenses en este país, en áreas académicas, científicas, turísticas y comerciales y la atención de esos y otros sectores estadounidenses en este país sólo han venido fortaleciéndose.

En mi cargo, me he preocupado directamente en aumentar la cooperación entre los dos gobiernos.  Estoy muy satisfecho con el enorme trabajo en conjunto entre nuestras naciones.  Esperamos que esta sociedad pueda fortalecerse en el 2005 y prolongarse mucho más allá de finalizada la Cumbre de noviembre.

Objetivo de la política estadounidense

Déjenme ir al grano sobre las relaciones entre nuestras dos naciones.

Los Estados Unidos y la Administración Bush creen que los objetivos más importantes de los Estados Unidos en este hemisferio son promover la democracia y la buena gobernabilidad, estimular el desarrollo económico, y fortalecer la seguridad regional.  En estas tres áreas, tratamos de combinar nuestros deseos de promover la paz y la democracia con temas concretos tales como la educación y los acuerdos comerciales.  En el caso de Argentina, nuestra política apunta a apoyar este país mientras toma las medidas necesarias para convertir su increíble potencial en una realidad.  El 2005 ofrece un caudal de oportunidades para concretar justamente eso.

Avance democrático:

Promover y proteger la democracia es de fundamental importancia para los Estados Unidos.  En nuestra experiencia, las naciones democráticas están más interesadas en resolver sus propios problemas domésticos que en crear problemas a los demás.  Mi gobierno realmente valora el hecho de que un país tan importante e influyente como la Argentina haya demostrado, tanto en las palabras como en los hechos, que opina de la misma forma. Comúnmente, hemos trabajado juntos en esta área, por medio de acciones conjuntas o complementarias, incluyendo el envío de tropas a Haití y tratando de asistir en la conservación del sistema democrático en Venezuela y Bolivia.

Aquí, en este país, para reforzar los valores democráticos tan importantes para los argentinos, hemos brindado a las ONG información y seminarios sobre democracia, reforma judicial, responsabilidad social corporativa, y maneras de eliminar la plaga de la corrupción. También hemos brindado asistencia a instituciones del gobierno, como la Oficina Anti-Corrupción.  La recientemente designada Secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo: “En muchos lugares de América Latina nos enfrentamos con el doble desafío de ayudar a impulsar los ideales y las instituciones democráticas, así como aliviar la pobreza.  Trabajaremos con los responsables de las reformas de aquellas regiones que se han comprometido a aumentar las oportunidades para sus ciudadanos”. Con este fin, Argentina y los Estados Unidos han trabajado incansablemente, en particular sobre el referéndum de Venezuela, para garantizar que todo país en América Latina sea capaz de brindar a sus ciudadanos elecciones libres y dignas y líderes que sinceramente crean en el poder de la democracia y la libertad.

Además de asegurar la democracia en otros países, a nivel interno, ambos países han estado a la vanguardia en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Hace unas pocas semanas, de hecho,  Estados Unidos donó 11 vehículos al gobierno argentino para ser usados con fines de vigilancia – justo, el último ejemplo del esfuerzo continuo entre los dos países.

Progreso económico:

En el área económica, los Estados Unidos y la Argentina cooperan estrechamente, siempre a la expectativa de fomentar el comercio y las inversiones.  Estados Unidos fue afortunado de poder asistir a la Argentina en sus más recientes acuerdos con el FMI.  No creímos que beneficiara a nadie la paralización económica de la Argentina.  El reciente crecimiento y recuperación de la economía de este país son buenas noticias para todos.

Ese crecimiento podría ser aún mayor si se logra que la Argentina sea aún más “amigable” con los inversores. Ya hay aproximadamente 100 compañías estadounidenses establecidas en la Argentina. El crecimiento puede también ampliarse mediante la toma de decisiones inteligentes con relación al establecimiento de reglamentaciones de libre comercio.  El comercio es de vital – y creciente – importancia para este hemisferio.  Sólo el año pasado, Estados Unidos compró productos a América Latina por US$ 217,000 millones, sin mencionar nuestra inversion directa en la región que asciende a U$S 304,000 millones.  El comercio entre los Estados Unidos y América Latina cada vez es más significativo.  En realidad, se estima que el comercio entre Estados Unidos y América Latina pronto superará el volumen de comercio entre los Estados Unidos y Europa.

Actualmente, aproximadamente la mitad de los habitantes de América Latina viven en la pobreza, una pobreza que debe ser aliviada – y, con suerte, erradicada – a través del crecimiento económico sostenido. El ALCA será clave para alcanzar este crecimiento.  Como subrayó el ex-Representante de Comercio de los Estados Unidos Robert Zoellick, “Estamos empujando el ALCA hacia una nueva fase.  Estamos negociándola, no sólo buscándola”.

La implementación del ALCA traerá aparejado el aumento del crecimiento a partir del comercio, nuevos empleos que ayudarán a cerrar la brecha de la diferencia de los ingresos, mayor estabilidad económica para ayudar a esquivar crisis financieras, y una multiplicación de los ingresos del gobierno para asignarlos a mejorar la educación y los servicios de salud básicos.  Sólo tenemos que observar el caso de México para darnos cuenta de las implicancias positivas que ha tenido el libre comercio.  Después de que el NAFTA entró en vigencia, México pasó del lugar número 36 al puesto número 8 en el volumen de exportaciones y obtuvo más de 3.5 millones de empleos relacionados con el comercio en menos de 10 años.

Su vecino, Chile, es otro excelente ejemplo de los beneficios de los acuerdos de libre comercio.  Una reciente columna de Andrés Openheimer en “La Nación” indicó que las exportaciones chilenas a los Estados Unidos subieron un 31% en un año, desde que entró en vigencia el acuerdo bilateral de libre comercio con ese país.

El Ministro de Relaciones Exteriores Bielsa dijo que su gobierno quiere el ALCA, pero solo un ALCA que satisfaga las necesidades de la Argentina.  Espero que no los sorprenda descubrir que también eso es lo que quiere mi gobierno. Cualquier acuerdo de comercio a nivel regional debería abordar imparcial y minuciosamente los intereses de aquellos que formarán parte; todo acuerdo comercial que no lo haga está destinado a morir rápidamente, ya que nadie querrá ser parte.

Trabajando estrechamente con el gobierno de Argentina, esperamos que ambas naciones puedan cosechar los beneficios mutuos de un acuerdo de comercio de largo alcance hacia fines de este año.

Seguridad:

La destacada relación de nuestras naciones nos permite abordar de manera cooperativa una amplia gama de temas de seguridad.  El tema más importante sobre seguridad para los dos países es el contraterrorismo. Argentina es el único país del Hemisferio Occidental fuera de los Estados Unidos que ha sufrido ataques devastadores por parte de grupos terroristas internacionales.

Una forma de enfrentar estos ataques es creando el mecanismo de cooperación regional 3 + 1 para combatir el terrorismo, el lavado de dinero, el tráfico de armas y drogas en el área de la Triple Frontera (Brasil, Paraguay y Argentina). La cooperación que hemos recibido de las autoridades Argentinas en esta área no podría ser mejor, y mi gobierno la agradece profundamente.

Nuestra meta es trabajar con socios serios, de buena voluntad y capaces, y de ser necesario, brindar la asistencia material necesaria para mejorar las potencialidades en la lucha contra el terrorismo.  Porque si hay una lección que aprendimos del 11 de septiembre, es que ningún país es inmune de ser elegido como blanco del terrorismo internacional.

También quiero destacar el importante papel de la Argentina en otra área.  Argentina tuvo fuerzas de mantenimiento de paz en cinco misiones de las Naciones Unidas en todo el mundo, incluyendo Haití.  Pero lo que convierte a la participación de la Argentina en única es que han hecho todo esto a pesar de las increíbles limitaciones económicas y financieras. Este es una señal de la seriedad de Argentina en su compromiso por mantener la paz mundial – una señal que, les aseguro, es altamente valorada en Washington.

Cumbre de las Américas:

La Cumbre de las Américas en Argentina, en noviembre próximo, será una oportunidad perfecta para que nuestros países compartan la fuerte creencia en el sistema de libre comercio como vehículo para generar empleo y mejorar las condiciones de vida en América.  También será una oportunidad de renovar nuestro compromiso mutuo de defender la democracia y los derechos humanos. Creo que la capacidad de los Presidentes Bush y Kirchner para colaborar juntos en muchos frentes será un factor importante en el éxito de la cumbre.

El tema de este año de la cumbre, “Crear empleos para combatir la pobreza y fortalecer el gobierno democrático”, llega en un momento justo, ya que el crecimiento económico en América Latina en el 2004 fue el más alto en los últimos 25 años. No hay mejor momento que ahora para tomar las medidas necesarias para alcanzar más rápidamente el crecimiento, generar más empleos (especialmente en el sector privado), y mayores salarios.

Ciertamente, entendemos que crear empleos no siempre es un proceso fácil y simple, y en la actualidad, alrededor del 44 por ciento de la población argentina se encuentra bajo la línea de pobreza, en comparación con el 22 por ciento de hace 10 años.  Pero esta cumbre nos brindará una oportunidad de debatir de qué manera, como región, podemos trabajar juntos para alcanzar rápidamente el desarrollo y encontrar soluciones para vencer los obstáculos en el camino hacia la prosperidad.

Si todas las naciones de la región pueden trabajar de manera tan eficaz como lo han hecho nuestras naciones en tantas otras áreas, confío en que podemos cumplir con esta meta y hacer de la Cumbre un éxito para la Argentina y las Américas.

Conclusión

Como todos ustedes saben, este año los dos países van a estar muy ocupados. Algunos consideran a las circunstancias de cambio como problemas; otros las ven como oportunidades.  Veamos el lado optimista y concentrémonos en el variado menú político bilateral como una plétora de excelentes oportunidades para hacer realidad nuestros objetivos mutuos. Indudablemente, tendremos desacuerdos en el camino hacia el cumplimiento de nuestras metas. Pero si los amigos están de acuerdo en alcanzar un objetivo, pueden encontrar la forma de sobreponerse a las diferencias sobre cómo alcanzar dicho objetivo.  Creo que el deseo fundamental en común de mejorar la democracia y el bienestar humano debe prevalecer.  La Cumbre de las Américas que tendrá sede en la Argentina será la clave para que eso se produzca.

Desde ahora y hasta la fecha de la Cumbre, estoy seguro de que tendremos muchísimas otras oportunidades de trabajar productivamente juntos.  Los tópicos que mencioné – combatir el terrorismo, reducir las barreras comerciales, y defender la democracia en el hemisferio y en otras partes del mundo – sólo son algunas de nuestras prioridades.  Trabajando juntos, estoy seguro de que podemos encontrar soluciones satisfactorias para ambas naciones. En lo que a mí respecta, estoy orgulloso de ser parte de una relación tan fuerte y positiva.  No tengo dudas de que, gracias a esa relación, el 2005 será otro gran año para las relaciones argentino-estadounidenses.