El Embajador
Discurso del Embajador Gutiérrez
ESTADOS UNIDOS Y LA ARGENTINA EN EL 2005
Discurso del Embajador Lino Gutiérrez en el Club del Progreso
Abril 20, 2005
Dr. Carlos Regúnaga, gracias por su amable presentación. También quiero agradecer la oportunidad de estar aquí esta tarde al Presidente de esta honorable institución, Dr. Bartolomé Tiscornia, a los miembros de la Comisión Directiva, y a todos los demás presentes, incluyendo a mi colega, el Embajador de Perú, Martín Belaúnde Moreyra.
Falta aproximadamente medio año para la Cumbre de las Américas. Argentina, por supuesto, será el anfitrión; y tanto Argentina como los Estados Unidos serán protagonistas clave en la reunión. Creo que los objetivos que nuestros países tienen en común, y los valores democráticos que compartimos, ayudarán a que esta Cumbre deje una impresión duradera.
Los presidentes de los dos países lo han expresado así. En la conversación telefónica que tuvieron hace unas semanas, los Presidentes Bush y Kirchner estuvieron de acuerdo en que la Cumbre de noviembre representa una oportunidad para que los líderes democráticos del hemisferio reafirmen su compromiso de fortalecer la democracia y crear economías de mercado más prósperas.
El interés del Presidente Bush en América Latina no es nuevo. Data del comienzo de su administración. Lo mismo puede decirse del interés en este país. Nuestro apoyo a la Argentina en las negociaciones del FMI fue un indicio significativo de ese interés; que implicó una decisión personal del Presidente Bush. Desde el comienzo de la administración del Presidente Kirchner, ambos presidentes se han contactado en reiteradas ocasiones, comenzando con la llamada telefónica al recién electo Presidente Kirchner la mañana que asumió su cargo, y unas semanas más tarde, la visita del Secretario de Estado Colin Powell.
La reciente conversación telefónica entre los dos presidentes, la reunión del Canciller Bielsa con la Secretaria de Estado Rice, y la visita del Secretario de Defensa Rumsfeld en marzo demuestran que nuestro interés en lazos estrechos con la Argentina sigue vigente. Y esos lazos no son sólo de gobierno a gobierno. Como he mencionado antes, las actividades estadounidenses en este país, en áreas académicas, científicas, turísticas y comerciales y la atención de esos y otros sectores estadounidenses en este país sólo han venido fortaleciéndose.
En mi cargo, me he preocupado directamente en aumentar la cooperación entre los dos gobiernos. Estoy muy satisfecho con el enorme trabajo en conjunto entre nuestras naciones. Esperamos que esta sociedad pueda fortalecerse en el 2005 y prolongarse mucho más allá de finalizada la Cumbre de noviembre.
Objetivo de la política estadounidense
Déjenme ir al grano sobre las relaciones entre nuestras dos naciones.
Los Estados Unidos y la Administración Bush creen que los objetivos más importantes de los Estados Unidos en este hemisferio son promover la democracia y la buena gobernabilidad, estimular el desarrollo económico, y fortalecer la seguridad regional. En estas cuatro áreas, tratamos de combinar nuestros deseos de promover la paz y la democracia con temas concretos tales como la educación y los acuerdos comerciales. En el caso de Argentina, nuestra política apunta a apoyar este país mientras toma las medidas necesarias para convertir su increíble potencial en una realidad.
Avance democrático:
Promover y proteger la democracia es de fundamental importancia para los Estados Unidos. Las naciones democráticas tienen valores en común y trabajan constructivamente juntas. Aún en los peores días de la crisis económica del 2001-2002, el pueblo de la Argentina demostró un compromiso inquebrantable con su democracia. Estados Unidos tiene mucho interés en el éxito de la democracia en Argentina. Estados Unidos está convencido de que una Argentina fuerte, vibrante, próspera y comprometida será sumamente beneficiosa para el hemisferio. En realidad, Argentina está marcando
un liderazgo en muchas áreas, como Haití, por ejemplo, y tratando de asistir en la conservación del sistema democrático en Venezuela y Bolivia.
Aquí, en este país, para reforzar los valores democráticos tan importantes para los argentinos, hemos brindado a las ONG información y seminarios sobre democracia, reforma judicial. Hemos brindado asistencia a instituciones del gobierno, como la Oficina Anti-Corrupción.
La recientemente designada Secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo: “En muchos lugares de América Latina nos enfrentamos con el doble desafío de ayudar a impulsar los ideales y las instituciones democráticas, así como aliviar la pobreza. Trabajaremos con los responsables de las reformas de aquellas regiones que se han comprometido a aumentar las oportunidades para sus ciudadanos”. Con este fin, Argentina y los Estados Unidos han trabajado incansablemente, en particular sobre el referéndum de Venezuela, para garantizar que todo país en América Latina sea capaz de brindar a sus ciudadanos elecciones libres y dignas y líderes que sinceramente crean en el poder de la democracia y la libertad.
Progreso económico:
En el área económica, los Estados Unidos y la Argentina cooperan estrechamente, siempre a la expectativa de fomentar el comercio y las inversiones. Estados Unidos fue afortunado de poder asistir a la Argentina en sus más recientes acuerdos con el FMI. No creímos que beneficiara a nadie la paralización económica de la Argentina. El reciente crecimiento y recuperación de la economía de este país son buenas noticias para todos.
Ese crecimiento podría ser aún mayor si se logra que la Argentina sea aún más “amigable” con los inversores. Ya hay aproximadamente 100 compañías estadounidenses establecidas en la Argentina.
Podría haber más. Los responsables de tomar decisiones en cada país nunca deberían olvidarse de una de las expresiones favoritas de Colin Powell: “El capital es cobarde”. Los posibles inversores necesitan creer que recibirán una utilidad razonable de su inversión, con reglas que no cambien a mitad del juego.
El crecimiento puede también ampliarse mediante la toma de decisiones inteligentes con relación al establecimiento de reglas de libre comercio. El comercio es de vital – y creciente – importancia para este hemisferio. Sólo el año pasado, Estados Unidos compró productos a América Latina por US$ 217,000 millones, sin mencionar nuestra inversión directa en la región que asciende a US$ 304,000 millones. El comercio entre los Estados Unidos y América Latina cada vez es más significativo. En realidad, se estima que el comercio entre Estados Unidos y América Latina pronto superará el volumen de comercio entre los Estados Unidos y Europa.
Actualmente, aproximadamente la mitad de los habitantes de América Latina viven en la pobreza, una pobreza que debe ser aliviada – y, con suerte, erradicada – a través del crecimiento económico sostenido. El ALCA será clave para alcanzar este crecimiento.
La implementación del ALCA traerá aparejado el aumento del crecimiento a partir del comercio, nuevos empleos que ayudarán a cerrar la brecha de la diferencia de los ingresos, mayor estabilidad económica para ayudar a esquivar crisis financieras, y una multiplicación de los ingresos del gobierno para asignarlos a mejorar la educación y los servicios de salud básicos. Sólo tenemos que observar el caso de México para darnos cuenta de las implicancias positivas que ha tenido el libre comercio. Después de que el NAFTA entró en vigencia, México pasó del lugar número 36 al puesto número 8 en el volumen de exportaciones y obtuvo más de 3.5 millones de empleos relacionados con el comercio en menos de 10 años. En verdad, el volumen de la economía de México hoy es mayor que el de Brasil.
Su vecino, Chile, es otro excelente ejemplo de los beneficios de los acuerdos de libre comercio. Las exportaciones chilenas a los Estados Unidos subieron un 31% en un año, desde que entró en vigencia el acuerdo bilateral de libre comercio con ese país.
El Ministro de Relaciones Exteriores Bielsa dijo que su gobierno quiere el ALCA, pero solo un ALCA que satisfaga las necesidades de la Argentina. Espero que no los sorprenda descubrir que también eso es lo que quiere mi gobierno. Cualquier acuerdo de comercio a nivel regional debería abordar imparcial y minuciosamente los intereses de aquellos que formarán parte; todo acuerdo comercial que no lo haga está destinado a morir rápidamente, ya que nadie querrá ser parte.
Trabajando estrechamente con el gobierno de Argentina, esperamos que ambas naciones puedan cosechar los beneficios mutuos de un acuerdo de comercio de largo alcance hacia fines de este año.
Invirtiendo en la gente:
Alcanzar la libertad y oportunidades de desarrollo para todos requiere inversión por parte de los países en sus pueblos – educación, atención médica, y otros servicios sociales básicos – facultar a los ciudadanos a reclamar su parte de la oportunidad económica, mejorar sus vidas, y construir mejores futuros para sus hijos.
Este es un elemento fundamental de la Cuenta del Desafío del Milenio del Presidente Bush. Un programa históricamente novedoso que recompensa a aquellos países que toman decisiones drásticas para ayudarse a sí mismos.
Para poder acceder a la asistencia de la Cuenta del Milenio – un monto que asciende a US$ 2,500 millones de dólares para los años fiscales 2004 y 2005 – las naciones deben gobernar de manera justa, defender el imperio de la ley, luchar contra la corrupción, abrir sus mercados, remover barreras a los empresarios, e invertir en la gente.
La Cuenta del Milenio apunta a países más pobres que Argentina. Aunque Argentina no podrá beneficiarse con esta iniciativa, en este momento, hay otras cosas que los Estados Unidos está haciendo para ayudar a la Argentina a capitalizar sus elevados niveles de educación e iniciativa, brindándole capacitación y experiencia cuando es necesario.
Un ejemplo es el Programa Fulbright para estudios de posgrado en los Estados Unidos, uno de los más grandes en este hemisferio. El Programa Fulbright en Argentina es uno de los más importantes del hemisferio, y uno de los más exitosos. Los estudiantes ponen en práctica el conocimiento adquirido inmediatamente al regreso a la Argentina, al volver a sus trabajos en áreas científicas y profesionales.
Otra manera en la que mi Embajada ha ayudado a la Argentina a seguir progresando es trayendo expertos estadounidenses en áreas tales como educación, derechos de los indígenas, responsabilidad social empresarial, y administración de ONG exitosas para proporcionarles el conocimiento que las organizaciones locales estaban necesitando
para desarrollar sus propios programas. La mayoría de estos oradores ha trabajado en las provincias tanto como en capital; y todos han sido muy provechosos.
Seguridad:
La destacada relación de nuestras naciones nos permite abordar de manera cooperativa una amplia gama de temas de seguridad. El tema más importante sobre seguridad para los dos países es el contraterrorismo. Argentina es el único país del Hemisferio Occidental fuera de los Estados Unidos que ha sufrido ataques devastadores por parte de grupos terroristas internacionales.
Una forma de enfrentar estos ataques es creando el mecanismo de cooperación regional 3 + 1 para combatir el terrorismo, el lavado de dinero, el tráfico de armas y drogas en el área de la Triple Frontera (Brasil, Paraguay y Argentina). La cooperación que hemos recibido de las autoridades Argentinas en esta área no podría ser mejor, y mi gobierno la agradece profundamente.
Nuestra meta es trabajar con socios serios, de buena voluntad y capaces, y de ser necesario, brindar la asistencia material necesaria para mejorar las potencialidades en la lucha contra el terrorismo. Porque si hay una lección que aprendimos del 11 de septiembre, del ataque a la Embajada Israelí y a la AMIA es que ningún país es inmune de ser elegido como blanco del terrorismo internacional.
También quiero destacar el importante papel de la Argentina en otra área. Argentina tuvo fuerzas de mantenimiento de paz en cinco misiones de las Naciones Unidas en todo el mundo, incluyendo Haití. Pero lo que convierte a la participación de la Argentina en única es que han hecho todo esto a pesar de las increíbles limitaciones económicas y financieras. Este es una señal de la seriedad de Argentina en su compromiso por mantener la paz mundial – una señal que, les aseguro, es altamente valorada en Washington.
Cumbre de las Américas:
La Cumbre de las Américas en Argentina, en noviembre próximo, será una oportunidad perfecta para que nuestros países compartan la fuerte creencia en el sistema de libre comercio como vehículo para generar empleo y mejorar las condiciones de vida en América. El tema de este año de la cumbre, “Crear empleos para combatir la pobreza y fortalecer el gobierno democrático”, llega en un momento justo, ya que el crecimiento económico en América Latina en el 2004 fue el más alto en los últimos 25 años. No hay mejor momento que ahora para tomar las medidas necesarias para alcanzar más rápidamente el crecimiento, generar más empleos (especialmente en el sector privado), y mayores salarios.
Ciertamente, entendemos que crear empleos no siempre es un proceso fácil y simple, y en la actualidad, alrededor del 40 por ciento de la población argentina se encuentra bajo la línea de pobreza, en comparación con el 22 por ciento de hace 10 años. Pero esta cumbre nos brindará una oportunidad de debatir de qué manera, como región, podemos trabajar juntos para alcanzar rápidamente el desarrollo y encontrar soluciones para vencer los obstáculos en el camino hacia la prosperidad.
Si todas las naciones de la región pueden trabajar de manera tan eficaz como lo han hecho nuestras naciones en tantas otras áreas, confío en que podemos cumplir con esta meta y hacer de la Cumbre un éxito para la Argentina y las Américas.
Conclusión
Como todos ustedes saben, este año los dos países van a estar muy ocupados. Algunos consideran a las circunstancias de cambio como problemas; otros las ven como oportunidades. Veamos el lado optimista y concentrémonos en el variado menú político bilateral como una plétora de excelentes oportunidades para hacer realidad nuestros objetivos mutuos.
Indudablemente, tendremos desacuerdos en el camino hacia el cumplimiento de nuestras metas. Pero si los amigos están de acuerdo en alcanzar un objetivo, pueden encontrar la forma de sobreponerse a las diferencias sobre cómo alcanzar dicho objetivo. Creo que el deseo fundamental en común de mejorar la democracia y el bienestar humano prevalecerá. La Cumbre de las Américas que tendrá sede en la Argentina será la clave para que eso se produzca.
Desde ahora y hasta la fecha de la Cumbre, estoy seguro de que tendremos muchísimas otras oportunidades de trabajar productivamente juntos. Los tópicos que mencioné – combatir el terrorismo, reducir las barreras comerciales, y defender la democracia en el hemisferio y en otras partes del mundo – sólo son algunas de nuestras prioridades. Trabajando juntos, estoy seguro de que podemos encontrar soluciones satisfactorias para ambas naciones. En lo que a mí respecta, estoy orgulloso de ser parte de una relación tan fuerte y positiva. No tengo dudas de que, gracias a esa relación, el 2005 será otro gran año para las relaciones argentino-estadounidenses.

