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EL PROGRAMA FULBRIGHT CELEBRA SUS 50 AÑOS EN ARGENTINA 

El embajador de Argentina en Estados Unidos, José Octavio Bordón, pronuncia un discurso en la embajada argentina, en Washington, el 5 de octubre, con motivo del 50 aniversario del programa Fulbright en Argentina.(Foto Depto. de Estado/Janine Sides)El 5 de octubre se celebró en la embajada argentina en Washington el 50 aniversario del programa Fulbright en Argentina. El embajador argentino, José Octavio Bordón, y el recientemente confirmado embajador estadounidense en Argentina, E. Anthony Wayne, se unieron a los actuales becarios de Fulbright, así como a ex becarios, para celebrar los logros del programa.

Wayne, que llamó a esta su primera oportunidad de hablar en público como embajador desde su confirmación por el Senado de Estados Unidos en julio, elogió el programa Fulbright por su cualidad de “solidificar las relaciones y promover el entendimiento” entre los países.

El programa Fulbright es el programa insignia entre los programas de educación internacional patrocinados por el gobierno de los Estados Unidos. Fue diseñado para “incrementar el entendimiento mutuo entre el pueblo de los Estados Unidos y los pueblos de otros países”. El programa ha dado la oportunidad de estudiar e impartir clases en otros países, intercambiar ideas y desarrollar soluciones conjuntas para problemas compartidos a más de 250.000 participantes de los Estados Unidos y otros países.

El programa se inició en 1946 gracias a los esfuerzos del senador J. William Fulbright, de Arkansas, quien pensaba que un mayor aprecio y entendimiento entre las naciones incrementaría la paz y la estabilidad en el mundo.

El programa de Argentina comenzó en 1956 con la creación de la Comisión Fulbright Argentina, y ha dado a 4.500 argentinos y estadounidenses la oportunidad de estudiar, impartir clases e investigar en ambos países. La Comisión es administrada por un consejo directivo que preside el embajador de los Estados Unidos y está compuesto por cinco miembros estadounidenses y cinco miembros argentinos.

Con el tiempo, el programa ha crecido en popularidad y competitividad. Actualmente recibe un promedio de diez solicitudes bien calificadas por cada beca disponible. Hay ocho tipos de becas diferentes para estudiantes, profesores, investigadores y conferencistas de ambos países.

LA MEDIDA DEL ÉXITO

Bordón describió su admiración por el gran “intercambio de conocimiento” entre los Estados Unidos y la Argentina que ha resultado de las becas Fulbright, y consideró que el compromiso de los becarios argentinos de regresar al país de origen es “un aspecto crucial” del programa en la Argentina. Este regreso, dijo, asegura que ambos países se beneficien del intercambio.

Mariano Turzi, un becario Fulbright de Buenos Aires que cursa el segundo año de sus estudios superiores en la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins (SAIS) dice que está deseoso de “compartir y comparar” sus experiencias con otros alumnos cuando regrese a Argentina después de haber completado su maestría en estudios estratégicos.

“Cada día hay algo nuevo, algo diferente” dijo Turzi sobre su experiencia en los Estados Unidos. Dijo que solicitó la beca Fulbright porque quería recibir una formación superior en un contexto que le permitiera “ver el mundo y cómo piensan otras personas ... sus formas de pensar y sus creencias”.

EL FUTURO DEL PROGRAMA EN ARGENTINA

En un panel realziado en SAIS la tarde de ese día, la directora ejecutiva de la Comisión Fulbright de Argentina, Norma González Centeno, informó que hay un marcado interés entre estadounidenses y argentinos en las relaciones entre ambos países.

El número de estudiantes estadounidenses en Argentina se ha triplicado en los últimos años, dijo González. Atribuyó el incremento a la combinación de factores que han hecho que Argentina sea más atractivo: la calidad de la educación, una forma de vida y una cultura atractiva para los estudiantes y la propaganda oral que hacen los estudiantes cuyas experiencias en Argentina han sido positivas.

En el lado argentino, dijo Gonzalez, el interés creciente por los Estados Unidos se refleja en el aumento de solicitudes que se hacen al programa Fulbright. Un seminario sobre temas actuales de los Estados Unidos convocado por el programa Fulbright en 2005 atrajo más de 700 solicitudes de Argentina.

“Con la globalización” dijo Gonzalez, “nosotros [los argentinos] tenemos que empezar a aprender más sobre el resto del mundo”.

Además de administrar el programa de becas, la Comisión también opera una biblioteca de consulta y un servicio de asesoramiento para los interesados en programas de estudios superiores en los Estados Unidos.