Embajadores anteriores de los EE.UU. en la Argentina
Earl Anthony Wayne
PALABRAS DEL EMBAJADOR WAYNE EN LA CONFERENCIA SOBRE DERECHOS HUMANOS Y LA INDUSTRIA DE GAS Y PETRÓLEO DE AMÉRICA LATINA
3 de Abril de 2008
Sheraton Hotel, Atalaya Room
En primer lugar, quiero agradecer a los organizadores de esta conferencia sobre Derechos Humanos y la Industria de Gas y Petróleo de América Latina por brindar esta valiosa reunión.
En particular, quisiera dar mi reconocimiento para el sponsor de la conferencia, Exxon-Mobil, tanto por sus esfuerzos hoy aquí como por sus más amplias actividades de Responsabilidad Social Empresarial en la Argentina.
No es para nada sorprendente que Exxon haya recibido el "Premio Ciudadanía Empresaria" de la Cámara Americana de Comercio en 2006, en el área de medio ambiente y salud por su campaña corporativa de donación de sangre.
Quiero agradecerle al Sr. Tom Hess y a sus colegas de Esso Argentina por evidenciar el compromiso que mantienen las casi 500 empresas de los Estados Unidos que trabajan en Argentina –por desempeñar un papel positivo y productivo en el desarrollo económico y social de Argentina.
Hoy, me gustaría hablar sobre los orígenes de los Principios Voluntarios sobre Seguridad y Derechos Humanos, y en particular sobre el rol de los gobiernos en su creación desde la perspectiva de un representante de uno de los gobiernos fundadores de los Principios Voluntarios.
En mi rol anterior como Secretario Adjunto para Asuntos Económicos del Departamento de Estado, participé en la formulación y conclusión del acuerdo original hace ocho años.
Los Principios Voluntarios que fueron iniciados y presididos por los gobiernos de los Estados Unidos y el Reino Unido, fueron el resultado de meses de discusiones y negociaciones entre nuestros dos gobiernos, ONG de derechos humanos, y grandes empresas de petroleo, gas y mineras.
Esta fue una de las primeras iniciativas liderada por gobiernos que incluyó múltiples actores y sentó a la mesa de negociación tanto a empresas como a ONG .
Reconociendo que la seguridad y el respeto por los derechos humanos pueden y deberían ser consistentes, este grupo heterogéneo trabajó para crear lo que hoy se conoce como los Principios Voluntarios y anunció formalmente la iniciativa el 20 (veinte) de Diciembre del año 2000 (dos mil).
En el corazón de su creación estuvieron presentes las prioridades duales que la seguridad y los derechos humanos presentaban como desafío.
Por un lado, las empresas necesitaban satisfacer sus necesidades legítimas de seguridad. Al mismo tiempo, las comunidades locales y las ONG internacionales insistían correctamente en que los derechos humanos de aquellas personas que vivían cerca de las instalaciones también debían ser respetados.
A diferencia de otros sectores como el de la vestimenta o las manufacturas livianas, que pueden levantar y relocalizar sus fábricas si es necesario, las industrias extractivas se basan en recursos naturales que no pueden ser movidos.
Las minas y plataformas petrolíferas están emplazadas donde se encuentra el mineral o el petróleo, y muchos de estos recursos se encuentran en un ambiente política y económicamente desafiante, como el delta del Níger o la provincia de Aceh en Indonesia.
Las acusaciones contra algunas empresas extractivas respecto de su complicidad – consciente o inconsciente– en abusos a los derechos humanos llamaron la atención de los gobiernos de los Estados Unidos y el Reino Unido.
Nuestros gobiernos estaban preocupados no sólo por la protección y la promoción de los derechos humanos, sino también por los riesgos para las operaciones y la reputación de nuestras empresas nacionales, así como por la importancia de asegurar que estas empresas pudieran y quisieran seguir operando en países clave como Nigeria, Indonesia y Colombia.
En marzo de 2000, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido y el Departamento de Estado de los Estados Unidos reunieron a un número de empresas líderes del sector energético, ONG de derechos humanos y ONG de responsabilidad empresarial para determinar si había voluntad de buscar ideas en común sobre temas de seguridad y derechos humanos.
A lo largo de ese año se llegó a un consenso, según el cual el proceso tendría como fin desarrollar estrategias específicas para las empresas sobre maneras de manejar sus medidas de seguridad de forma consistente con los estándares de derechos humanos.
Los principios resultantes se dirigen a tres áreas sustantivas: (1) los criterios que las empresas toman en cuenta al evaluar el riesgo para sus operaciones y respecto de los derechos humanos antes de iniciar las operaciones; (2) sus relaciones con las fuerzas de seguridad del Estado, tanto la policía como las fuerzas militares – el área de principal preocupación para los participantes; y (3) sus relaciones con las fuerzas de seguridad privadas.
Los Principios Voluntarios crecieron y hoy en día incluyen a los gobiernos de los Países Bajos y Noruega, 18 empresas petroleras, de gas y mineras internacionales, 7 ONG internacionales, y 3 observadores internacionales.
Los Principios Voluntarios continúan evolucionando, y en mayo de 2007 (dos-mil-siete) el plenario de los Principios Voluntarios adoptó criterios de participación formal, para reforzar los Principios Voluntarios. De qué manera? Fomentando una mayor responsabilidad de todos sus participantes, incluyendo gobiernos, empresas y ONG.
Desde su inauguración, los Principios Voluntarios demostraron ser una iniciativa valiosa, por medio de la cual las empresas y ONG se pueden involucrar en un proceso de cooperación y diálogo continuo sobre seguridad y derechos humanos.
Los intercambios regulares sobre temas de preocupación común tienen lugar en una atmósfera adaptada para promover la confianza y cooperación entre las empresas y ONG, habilitándolas al mismo tiempo para perseguir sus propios valores y prioridades centrales.
Seguimos comprometidos a continuar promoviendo y facilitando el proceso de los Principios Voluntarios, reforzado por nuestro poder de convocatoria y nuestros recursos diplomáticos.
Nuestros gobiernos se han beneficiado ampliamente de las lecciones aprendidas a través de nuestra participación en los Principios Voluntarios, particularmente de la discusión abierta de los problemas que enfrentan las corporaciones, ONG y comunidades locales referidos a la seguridad y los derechos humanos en ambientes donde es difícil operar.
Los grupos de trabajo internos de Colombia e Indonesia también han demostrado ser mecanismos valiosos para involucrar a los gobiernos de los países huéspedes, las fuerzas de seguridad y la sociedad civil en la importancia de salvaguardar los derechos humanos, ya que éstos se relacionan con la seguridad – tanto en la teoría como en la práctica.
Mirando hacia adelante, para que los Principios Voluntarios en sí y sus miembros produzcan un cambio real, va a ser esencial dar la bienvenida a los gobiernos huéspedes y a la sociedad civil como miembros plenos. El rol de los representantes de los gobiernos huéspedes es vital para asegurar una aceptación interna de los principios y asegurar que se pueda dar cuenta de ellos.
Los miembros de los Principios Voluntarios aprobaron los recientes Criterios de Participación con un ojo puesto en la profundización y ampliación de nuestra iniciativa – lo cual implica mejorar la implementación en el terreno de los principios, así como incluir más participantes en la iniciativa – y como gobiernos estamos comprometidos a llevar adelante ese objetivo común.
Van a escuchar más sobre los esfuerzos de nuestro gobierno para hacer esto mas adelante esta tarde (de parte de mi colega James Viray, Director de la Oficina de Trabajo Internacional y Responsabilidad Social Empresarial del Departamento de Estado).
Muchas gracias por su atención.