Embajadores anteriores de los EE.UU. en la Argentina
Earl Anthony Wayne
DISCURSO DEL EMBAJADOR WAYNE ANTE EL COLEGIO DE ABOGADOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES: “RESPUESTA INTERNACIONAL Y DE LOS ESTADOS UNIDOS ANTE LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL”
14 de mayo de 2009
Introducción
Quiero agradecer al Presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Doctor Enrique del Carril, a su Secretario, Doctor Hector Huici, y a su Tesorero, Doctor Esteban Carcavallo, por su invitación a hablar ante esta importante organización. Entiendo que, a través de sus noventa y seis años de historia, este Colegio ha abogado fuertemente por la independencia judicial y la ética legal, elementos fundacionales y de cualquier democracia sólida y vigorosa. En una democracia, la aplicación efectiva del estado de derecho es vital para proteger los derechos humanos y las condiciones de vida digna para los ciudadanos. Creemos que la independencia judicial, la igualdad y la responsabilidad ante la ley, respetando la integridad en la aplicación de la ley misma con la separación de poderes, son esenciales para alcanzar el desarrollo político, social y económico.
Crisis Financiera Mundial
Nos encontramos hoy en el contexto de una fuerte caída en los niveles de actividad de la economía mundial, y me han pedido que hable de la respuesta internacional y la de los Estados Unidos, a la crisis financiera mundial. Me gustaría destacar desde el principio que Argentina, en su rol de miembro del G-20, un grupo que representa el 85% de la economía mundial, ha jugado un rol importante y responsable en nuestro esfuerzo común por enfrentar los desafíos que presenta la economía mundial.
Sin subestimar estos desafíos, hay signos que indican que ha disminuido el ritmo de deterioro de la actividad económica y de los flujos comerciales. Algunas medidas de gasto por parte de los Estados Unidos y otras economías podrían haber empezado a tener efectos estabilizadores. Las condiciones financieras en algunos mercados han exhibido una mejora modesta, y existen signos de que los mercados inmobiliarios en los Estados Unidos han empezado a corregirse.
Tenemos motivos para estar animados, pero nos equivocaríamos si pensáramos que estamos cerca de salir de la oscuridad en la que se sumergió la economía mundial a principios de la primavera austral.
Los orígenes de esta crisis se remontan a un largo período de aumento del apalancamiento y los préstamos, unido a complicaciones en varios mercados financieros e instituciones en todo el mundo. La consecuencia ha sido la crisis económica más severa desde la Segunda Guerra Mundial. No tenemos mucha experiencia en este tipo de crisis a nivel mundial, porque este tipo de crisis sólo ocurre una vez en varias generaciones.
La Agenda de Recuperación en los Estados Unidos
El Presidente Obama ha dicho que los Estados Unidos están comprometidos a tomar las medidas que sean necesarias para estimular el crecimiento y la demanda, y asegurar que una crisis semejante no vuelva a ocurrir. En mi país, estamos avanzando enérgicamente hacia la recuperación y la reforma. La administración de Presidente Obama ha tomado medidas sin precedentes para crear trabajo y reestablecer el crédito. Y la administración propuso un conjunto claro de reglas de juego estrictas, propias del siglo veintiuno, para todas nuestras instituciones financieras.
La recuperación estadounidense y el Acta de Reinversión están movilizando considerables recursos gubernamentales para crear y salvar puestos de trabajo, poner en marcha la economía, y construir las bases del crecimiento económicos a largo plazo. El Acta incluye medidas para modernizar la infraestructura de la nación, aumentar la independencia energética de los Estados Unidos, expandir oportunidades educativas, incrementar el acceso a la salud, proveer beneficios fiscales y proteger a quienes más necesitan.
El Plan de Estabilidad Financiera está en marcha para ayudar a reestablecer el flujo crediticio, ordenar y fortalecer nuestros bancos, y proveer asistencia crucial a los propietarios de viviendas y a las pequeñas empresas. Como solemos hacer con cada uno de estos temas, vamos a implementar normas de transparencia y responsabilidad nuevas y más estrictas.
Cabe destacar aquí que creemos que nuestras políticas deben estar diseñadas para movilizar y apalancar el capital privado, y no para suplantarlo o desalentarlo. Cuando la inversión del gobierno es necesaria, se deberá reemplazar con capitales privados tan pronto como sea posible.
Una agenda de recuperación internacional
La respuesta de los Estados Unidos ante la crisis es, por supuesto, sólo una parte de un esfuerzo más grande, coordinado globalmente. La economía mundial está ahora tan interconectada en sus fundamentos, que sólo cabe enfrentar el desafío juntos. Y la historia muestra que cuando las naciones no pueden cooperar o cuando se aíslan y se encierran en sí mismas, nuestros pueblos pagan un precio mayor. Así fue como se profundizó la Gran Depresión. Una respuesta de esta clase sería un error que no podemos darnos el lujo de repetir.
Como mencioné anteriormente, Argentina está jugando un rol significativo en la coordinación de una respuesta global a la crisis global. El mes pasado, la presidentaKirchner, Presidente Obama y otros líderes del Grupo de los 20 se reunieron en Londres, donde acordaron endurecer y transparentar la supervisión bancaria en todo el mundo. Se comprometieron a tomar las medidas necesarias para provocar la reanudación del crecimiento, repeler la recesión global y poner en práctica reformas que reduzcan sustancialmente las posibilidades de que otras crisis de esta magnitud vuelvan a ocurrir.
Han acordado reformar y apoyar al FMI, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo en sus esfuerzos por mitigar los efectos de la crisis. Han acordado asegurar, a través de la integración económica internacional y el fortalecimiento de las instituciones económicas internacionales, su apoyo al crecimiento de los países emergentes y los países en desarrollo.
Han acordado rechazar el proteccionismo y relanzar el comercio mundial. Y han estado de acuerdo en que tenemos la obligación común de ayudar a los más pobres, los más vulnerables, los que tienen menos capacidad de respuesta ante la crisis.
A partir de esta Cumbre y del encuentro posterior del mes de abril en Washington, entre las naciones- miembro del FMI y del Banco Mundial al que asistieron el Ministro de Economía Carlos Fernández y el Presidente del Banco Central Martín Redrado, se han dado pasos importantes hacia la implementación de la agenda del G-20 para reparar la economía y las finanzas. Varias de las economías grandes, inclusive los Estados Unidos, han trabajado para proveer el estímulo necesario a la demanda doméstica , y para estabilizar nuestros sistemas financieros a fin de asegurar una recuperación global sostenida. Todos los países, inclusive la Argentina, han avanzado en la importante tarea de aumentar los recursos del FMI y apoyar al Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo, a fin de ampliar con responsabilidad la capacidad de respuesta a todos los miembros en crisis.
Así que el difícil proceso de reforma de los sistemas de regulación financiera nacionales ya está en marcha en los Estados Unidos y diversos países. No obstante, mucho queda por hacer tanto a nivel nacional como internacional, para crear un sistema que sea resistente a las conmociones y los abusos, y que provea respuesta a las necesidades y complejidades del siglo veintiuno. Cuando alcancemos la fase de expansión del ciclo económico por venir, lo que seguramente ocurrirá, la expansión global resultante será mucho más perdurable que la que terminó de modo catastrófico en 2008. La expansión global debe estar equilibrada, incentivada por el crecimiento de la demanda doméstica en todas las economías.
Lo cierto es que los problemas globales de hoy requieren soluciones globales. Todas las naciones responsables comparten dos objetivos principales: la recuperación temprana de la crisis económica y financiera mundial actual, y un significativo fortalecimiento de nuestras defensas comunes ante futuras crisis. Con esos objetivos, en los últimos meses nos hemos unido a una escala y con un alcance sin precedentes.
En los próximos días, creo que avanzaremos con un sentido de propósito compartido. Debemos hacer lo que sea necesario para reinstaurar el crecimiento, aplicando las reformas que puedan estabilizar el sistema financiero con vistas a futuro. Debemos rechazar el proteccionismo y acelerar nuestros esfuerzos para apoyar a los países emergentes. Y debemos establecer una estructura que pueda sostener la cooperación internacional en los próximos años.
Muchas gracias.