El embajador
Discurso del Embajador
DISCURSO DEL EMBAJADOR WAYNE EN LA APERTURA DE CIVITAS
17 de mayo de 2007
Buenas tardes, Sra. Lucrecia Lacroze, Presidente de Conciencia, distinguidos invitados, Señoras y Señores. Es un placer estar aquí y poder hablar con representantes de tantas organizaciones dedicadas al objetivo de fortalecer la democracia y promover los valores cívicos y la buena gobernabilidad.
Cuando comencé mi carrera en el Servicio Exterior en el año mil novecientos setenta y cinco existían cuarenta democracias en el mundo. En la actualidad, son ciento veintidós. Esto indica un notable adelanto y gran parte de este logro se debe a organizaciones como la vuestra y a los ciudadanos que las apoyan. Ahora, es importante seguir consolidando el actual progreso democrático que se observa en el mundo y también asegurar que los beneficios de la democracia sean distribuidos equitativamente dentro de cada una de las sociedades.
A medida que la democracia se ha ido consolidando ha creado enormes expectativas. Los ciudadanos esperan resultados. Esperan tener acceso a los respectivos sistemas políticos. Esperan ver como se expanden sus oportunidades económicas y sociales junto con sus oportunidades políticas y las libertades. En síntesis, buscan gobiernos que puedan cumplir con la promesa de la democracia de una sociedad próspera con oportunidades, libertades y garantías para todos sus ciudadanos.
El desafío de poder satisfacer esta demanda popular requiere con frecuencia el buen funcionamiento de las instituciones y de las prácticas y procesos democráticos. Las instituciones formales de gobierno y los partidos políticos, ¿Brindan respuestas y son responsables? ¿Proporcionan balances y contrapesos efectivos contra el abuso de poder? Todas las ramas de gobierno, ¿Desempeñan efectivamente su parte para preservar la libertad y aumentar las oportunidades? La sociedad civil, ¿Se encuentra lo suficientemente desarrollada para actuar como fibra conectora entre las bases sociales de los partidos políticos y las instituciones formales? Los medios, ¿Están desempeñando la función que se requiere para que la información y las opiniones puedan ser libre y ampliamente escuchadas? ¿Se les provee a los ciudadanos lo que necesitan para desarrollarse plenamente en sus sociedades y economías? El estado de derecho, ¿Garantiza en forma efectiva derechos y oportunidades? En otros términos: Nuestras instituciones, ¿Están funcionando y mejorando?, ¿Se están adaptando lo suficientemente bien como para enfrentar los desafíos políticos, sociales y económicos que encontramos en nuestros países y en el mundo nuestro de hoy tan globalizado?
Este proceso de una democracia efectiva y adaptativa requiere partidos políticos y organizaciones cívicas, ambos abiertos y que actúen no para controlar la actividad política sino para encauzarla y guiarla. Requiere nuevas relaciones con la sociedad civil y la creación de tradiciones cívicas nuevas y vibrantes que concilien las diferencias en la sociedad. Requiere políticas económicas sabias y actores que ofrezcan no sólo amplias oportunidades sino también justicia social y responsabilidad.
La región de Las Américas, probablemente, está tan bien posicionada como cualquier otra parte del mundo para enfrentar este desafío porque tenemos instituciones como la Organización de Estados Americanos, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros componentes del sistema interamericano que pueden trabajar con los estados, gobiernos, partidos políticos y la sociedad civil para crear la capacidad de evolucionar y dar mayor respuesta a las demandas que reciben.
La Carta Democrática Interamericana demuestra el compromiso de la OEA para ayudar a los países en crisis democráticas mediante la demostración de solidaridad, el suministro de apoyo técnico y la colaboración durante los períodos de dificultad.
Estados Unidos está trabajando activamente para fortalecer la democracia en esta y otras regiones. No nos interesa si el gobierno en cuestión es de izquierda o de derecha sino sólo si es democrático, si está comprometido a gobernar con equidad y a proporcionarle a sus ciudadanos las herramientas para construir una vida mejor.
Sabemos que necesitamos trabajar con socios estratégicos para lograr progresos. Y necesitamos comprender que dichos socios no sólo existen en este hemisferio sino también fuera de el. Existen en Europa, Asia y el resto del mundo. No existe monopolio sobre aquellos que buscan fortalecer las instituciones y prácticas democráticas.
Necesitamos buscar formas de derribar la visión estrecha que a veces afecta nuestro modo de pensar y encontrar formas de construir lazos y reafirmar que tomar decisiones económicas y políticas sabias y creativas posee un impacto que trasciende ampliamente las fronteras de los países individuales.
Asimismo, debemos reconocer que los gobiernos no pueden encargarse de todo. Las democracias sólo funcionan bien si están sustentadas por una cultura cívica activa. Necesitamos la participación de las empresas, de las ONGs, organizaciones civiles – como las denominamos actualmente -- de los medios y de cada ciudadano. En síntesis, necesitamos una movilización más amplia y una utilización más efectiva de nuestros recursos, además de comprender que no podemos permitirnos que alguien quede al margen de este proceso. La apatía y falta de información son enemigos de la democracia.
Es importante que comprendamos bien esto en Las Américas. Existe un creciente movimiento en el Medio Oriente y en Asia Meridional y Central para retornar a la democracia como forma de enfrentar las divisiones políticas entre los países de dicha región que se encuentran profundamente arraigadas, y encontrar nuevas formas de expresión política.
El grado de éxito que podamos tener en este sentido en Las Américas actuará como apoyo y aliento para el resto del mundo. El grado en el que fracasemos en Las Américas, redundará en beneficio de aquellos que argumentan que lo gobiernos sólo pueden resolver las difíciles cuestiones de desarrollo económico y social por medios autoritarios, limitando la libertad y creatividad que las sociedades democráticas engendran y por las cuales luchan.
Ustedes son las personas que se encuentran al frente de este esfuerzo vital para construir democracias más sólidas en todo el mundo. Reciban mis felicitaciones por su trabajo y mi gratitud por aceptar la responsabilidad de transformarnos a todos en mejores ciudadanos en un mundo más democrático. Unidos, podemos establecer el ejemplo para los países que todavía se encuentran luchando bajo dictaduras y extender a sus ciudadanos una mano amiga cuando ellos también se encuentren viviendo bajo el actual experimento que llamamos “democracia”. Juntos, podemos ayudarnos mutuamente a aprender de las mejores prácticas de otros a fin de perfeccionar, proteger y fortalecer aún más nuestras democracias.
Gracias por todos sus esfuerzos en pro de estos objetivos.




