La Embajadora
Discurso de la Embajadora
PALABRAS DE LA EMBAJADORA VILMA MARTÍNEZ PARA SU RECEPCIÓN DE BIENVENIDA
30 de septiembre de 2009
Embajada de Estados Unidos - Buenos Aires
Quisiera darles la bienvenida a todos y agradecerles por estar hoy acá. Para mí es un placer poder conocer a tantos líderes provenientes del sector público y privado así como del ámbito diplomático en esta recepción de bienvenida que el Ministro Consejero Thomas Kelly ha organizado para mi presentación. Hace casi dos semanas que estoy aquí como Embajadora de los Estados Unidos en la Argentina y en este corto tiempo he podido apreciar un panorama interesante de Buenos Aires, sin dudas, una de las grandes ciudades del mundo.
Antes de pasar a contarles un poco sobre mi trayectoria, es un placer para mí poder transmitirles esta noche, los saludos del Presidente Barack Obama y de la Secretaria de Estado Hillary Clinton. Nuestra relación con Argentina es buena y sigue mejorando. Entiendo que en ocasiones algunas noticias sugieren lo contrario. Pero quiero asegurarles que mi gobierno sigue comprometido a fortalecerla cada vez más. Espero poder tener la gran oportunidad de reunirme pronto con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios del gobierno nacional y autoridades provinciales, así como también con miembros de los poderes legislativo y judicial de la Argentina, el sector privado, y la sociedad civil para promover aún más las relaciones bilaterales y fortalecer los lazos entre nuestros dos países. Este es mi mandato del Presidente Obama.
Me dijeron que soy la primera mujer Embajadora de los Estados Unidos en Argentina y les quiero contar que si bien llevo sólo algunos días en funciones, tengo muchos años de experiencia como la primera mujer o primera ciudadana de origen hispano en algunas posiciones de liderazgo. Un desafío que siempre me gusta enfrentar.
Nací en San Antonio, Texas, y cuando terminé la secundaria en la década del sesenta, sorprendí a muchos cuando decidí seguir la carrera de abogacía en la Universidad de Columbia. Una vez recibida de abogada traté de conseguir trabajo en un estudio jurídico de Texas pero me dijeron que los clientes corporativos “preferían no ser representados por un estadounidense de origen mexicano ni una mujer”. Años más tarde, formaría parte de los directorios de muchas de esas mismas empresas.
Luego trabajé para el Fondo de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Desarrollo de la Gente de Color (conocido como el NAACP Legal Defense Fund) y después para el Fondo México Americano para la Defensa Legal y la Educación (conocido como MALDEF).
Fui la primera mujer en presidir dicha organización, que hizo historia en materia de derechos civiles en los Estados Unidos al lograr que la Ley de Derecho al Voto incluyera también a los ciudadanos de origen mexicano, y al garantizar el derecho de los estudiantes indocumentados a la educación pública primaria y secundaria. Estos grandes logros fueron posibles gracias a mi compromiso serio con nuestro sistema legal, una de mis pasiones y la razón por la cual creo con tanta firmeza en la promesa de igualdad ante la ley que brinda nuestra Constitución. Durante esa época, me nombraron miembro de la Junta de Regentes de la Universidad de California, institución para la cual tuve el privilegio de trabajar durante catorce años, dos de ellos como Presidenta. Después de trabajar para MALDEF, trabajé en el área de derecho corporativo antes de tener el honor de aceptar la propuesta del Presidente Obama para ser Embajadora en Argentina.
Ahora Estados Unidos tiene un poco más de experiencia en liderazgo femenino. Me alegra ver que esto tampoco es algo nuevo para la Argentina. Es una de las tantas cosas que nuestros países tienen en común y que nos han hecho fuertes y activos. De modo que aunque esté lejos de mis dos hijos, mi nuera y mi nieta que viven en California, me siento como en casa. Argentina es un lugar donde se valoran mucho algunos de los pilares fundacionales de la sociedad estadounidense como la inmigración, el espíritu emprendedor y la agricultura.
Argentina les da la bienvenida a los recién llegados y se enriquece con los aportes culturales de los inmigrantes. Españoles, italianos, escoceses, irlandeses, africanos, judíos, chinos o árabes … todos han sumado perspectiva y color al rico tapiz de la cultura argentina.
En Argentina crece el espíritu empresario y esto me parece muy interesante. Google hizo referencia al creciente espíritu empresario como la razón principal detrás de la decisión que tomó la empresa el año pasado de establecer en Buenos Aires su base de operaciones para Latinoamérica. Y éste es tan sólo uno de muchos ejemplos. Espero ver que muchas más empresas de mi país descubran el potencial de Argentina durante mi gestión aquí. Este espíritu emprendedor fortalece la importante relación comercial que tenemos, cuyo volumen actual supera los trece mil millones de dólares anuales.
En pocas palabras, estoy muy contenta de estar en Argentina y muy orgullosa del gran país al que represento. Es un honor para mí representar a un país que superó momentos difíciles en su historia y que hace algo menos de un año eligió como Presidente a Barack Obama. Estoy orgullosa de representar a un país que vuelve a comprometerse con el desarme nuclear, un tema en el que Argentina ha sido un ejemplo muy inspirador. Es un orgullo estar aquí en representación de un Presidente que reconoce que el destino global que compartimos tiene que ver con decisiones y responsabilidades también compartidas. Y es un orgullo para mí representar a nuestra Secretaria de Estado Hillary Clinton, cuyo enfoque en la diplomacia del poder inteligente se basa en el diálogo, el intercambio cultural, la colaboración, y en todo lo que podemos aprender unos de otros. Será un placer trabajar con cada uno de ustedes, ya sean empresarios, miembros de la sociedad civil, funcionarios de gobierno o colegas del ámbito diplomático, y enriquecer la cálida amistad entre nuestras dos naciones. Nuevamente muchas gracias a todos por compartir con nosotros esta noche.


