Recepción en el Harvard Club
Embajadores anteriores de EE.UU. en la Argentina
Discurso del Embajador Wayne
PALABRAS DEL EMBAJADOR WAYNE EN LA RECEPCIÓN DEL HARVARD CLUB
3 de diciembre de 2007
En primer lugar, quisiera darles la bienvenida a todos los colegas ex-alumnos y a sus esposas. Es un placer verlos y estoy muy contento de que estén aquí. En especial, quiero agradecer al nuevo presidente del Harvard Club Juan Bosch, quien tuvo la idea tan apropiada por cierto, de celebrar el encuentro de fin de año del Club aquí, justamente en el palacio Bosch. Gracias Juan por venir o debería decir bienvenido a casa.
Todos fuimos afortunados en algún momento de nuestras vidas por haber estudiado en Harvard. Estoy seguro de que la experiencia fue imborrable y enriquecedora para todos. Como estudiantes internacionales, tuvieron el desafío de aprender un nuevo idioma y una nueva cultura pero también tuvieron la oportunidad de contarle a los estadounidenses sobre ustedes, y de regreso en Argentina, contarle a sus compatriotas sobre la experiencia en los Estados Unidos.
Para mí no hay nada más valioso que vivir en otro país y poder conocer a la gente en forma individual – aprender sobre lo que tenemos en común mientras que nos permitimos enriquecernos con las diferencias. Esto construye puentes duraderos que cruzan las fronteras tanto reales como imaginarias. Y crea la clase de vínculos personales que ayudan a mantener la relación bilateral activa y saludable en el largo plazo.
Con respecto a esto en Argentina todavía tenemos mucho trabajo por hacer. Si bien me complace mucho comentarles que cada vez más estudiantes estadounidenses vienen a la Argentina, el informe Puertas Abiertas (2007) dos mil siete sobre el ingreso en los Estados Unidos de estudiantes provenientes de Argentina muestra una tendencia preocupante.
Durante los últimos dos años, hubo una disminución en la cantidad de inscripciones de estudiantes argentinos en las universidades estadounidenses de aproximadamente (17%) el diecisiete por ciento (con cifras totales que llegan a (2.800) dos mil ochocientos estudiantes argentinos). Estas números se comparan con los de Méjico con catorce mil estudiantes en universidades estadounidenses; Brasil con siete mil; Colombia con casi siete mil; Venezuela con cuatro mil quinientos, y Perú con casi cuatro mil. Y cabe destacar, Corea del Sur, un país con cuarenta y ocho millones de personas, pero que tiene sesenta y dos mil estudiantes en los Estados Unidos, más que todos los países de Latinoamérica que acabo de mencionar juntos.
Claramente, queremos revertir esta tendencia y alentar a que más estudiantes argentinos estudien en los Estados Unidos, tanto por la buena educación ofrecida como por el impacto positivo para mantener la relación bilateral activa y saludable.
Una de las maneras en que estamos trabajando para que los argentinos estudien en los Estados Unidos es a través del Programa Fulbright. Pero necesitamos que se involucren otros actores no-gubernamentales. Y también necesitamos ideas, de modo que los dejo con este pedido: si ustedes tienen sugerencias sobre áreas en las que podemos trabajar juntos para expandir las oportunidades educativas internacionales para los argentinos, por favor, nos interesa compartirlas. Estamos orgullosos de colaborar con ustedes en este esfuerzo tan importante.
Habiendo dicho esto, voy a terminar y le cedo la palabra al Presidente Juan Bosch.