embajadores anteriores de EE.UU. en la Argentina
Discurso del Embajador Gutiérrez
ESTADOS UNIDOS Y LA ARGENTINA EN EL 2005
Discurso del Embajador Lino Gutiérrez en el Harvard Club
Marzo 3, 2005
Señoras y señores, gracias por darme la oportunidad de hablar ante un grupo tan distinguido de alumnos. Como ustedes saben, el Embajador es el representante personal del Presidente y del país que este preside ante un gobierno extranjero.
En este caso, estoy seguro que ustedes saben, eso significa que estoy representando a un ex alumno – George W. Bush, quien obtuvo un master en Administración de Empresas de esta institución en 1975.
El Presidente Bush visitará Argentina en noviembre para asistir a la Cumbre de las Américas. Desde los primeros días de su mandato, ha estado interesado en estrechar los lazos de los Estados Unidos con América Latina – incluyendo, por supuesto, Argentina. Nuestro apoyo a la Argentina en las negociaciones del FMI fue un indicio significativo de ese interés; que implicó una decisión personal del Presidente Bush. Desde el comienzo de la administración del Presidente Kirchner, ambos presidentes se han contactado en reiteradas ocasiones, comenzando con la llamada telefónica al recién electo Presidente Kirchner la mañana que asumió su cargo, y unas semanas más tarde, la visita del Secretario de Estado Colin Powell.
Nuestro interés en estrechar lazos con la Argentina continuará. Y esos lazos no son sólo de gobierno a gobierno. Como he mencionado antes, las actividades estadounidenses en este país, en áreas académicas, científicas, turísticas y comerciales y la atención de esos y otros sectores estadounidenses en este país sólo ha venido fortaleciéndose.
En mi cargo, me he preocupado directamente en aumentar la cooperación entre los dos gobiernos. Estoy muy satisfecho con el enorme trabajo en conjunto entre nuestras naciones. Esta sociedad está representada por intereses mutuos y frecuentes acciones en común, como la cooperación en problemas regionales como Bolivia y Haití, la creación de programas para combatir el narcotráfico, el trabajo mutuo para ayudar a Argentina a recuperarse de los problemas económicos, el establecimiento de las bases para el comercio libre, y mucho más.
Sintiéndome tan entusiasmado por el progreso logrado hasta el momento, puedo, sin embargo, vislumbrar un panorama más alentador en el 2005: una relación fortalecida entre los Estados Unidos y la Argentina. A la espera de la Cumbre de las Américas que se va a llevar a cabo en Mar del Plata, la visita de numerosos funcionarios de alto rango, y el muy ansiado progreso del ALCA, estaremos trabajando codo a codo para garantizar el éxito de estos eventos.
Desde que los Estados Unidos establecieron relaciones con Argentina en 1822, hemos establecido una relación muy dinámica en muchas áreas. Aunque no siempre es obvio, las similitudes entre nuestras historias y cimientos son muy fuertes, y consolidan nuestra capacidad de trabajar bien en equipo. Una clave de esto es el tema de la motivación de los individuos que fundaron nuestras sociedades. Ambas naciones comparten un deseo por tener éxito, así como por prosperar, dado que en nuestros casos, nuestros fundadores eran, en su mayoría, inmigrantes humildes que buscaban oportunidades para mejorar.
Ciertamente, después de 180 años de relaciones diplomáticas, ha habido muchos momentos en los que nuestras naciones han estado en desacuerdo. Pero nuestras naciones han sido y creo que siguen siendo suficientemente sabias como para notar que esas diferencias son transitorias, mientras que las similitudes que nos unen son más duraderas. Como señaló el Presidente Kirchner, “es plenamente posible que dos países estén en desacuerdo, pero aún mantengan una relación comprensiva, madura y seria”.
Estoy seguro de que dado que los objetivos comunes de los presidentes Bush y Kirchner son los de mejorar y fortalecer nuestra relación, el 2005 será otro gran año para las relaciones bilaterales.
Objetivo de la política estadounidense
Me gustaría concentrarme un poco más directamente en el estado de las relaciones entre nuestros países. Me han aconsejado que no mencione nada controvertido; por lo que deseché el Plan A, que era leer nuestro Informe Consular.
En serio....
Los Estados Unidos y la Administración Bush creen que los objetivos más importantes de los Estados Unidos en este hemisferio son promover la democracia y la buena gobernabilidad, estimular el desarrollo económico, y fortalecer la seguridad regional. En estas tres áreas, tratamos de combinar nuestros deseos de promover la paz y la democracia con temas concretos tales como la educación y los acuerdos comerciales. En el caso de Argentina, nuestra política apunta a apoyar este país mientras toma las medidas necesarias para convertir su increíble potencial en una realidad. El 2005 ofrece un caudal de oportunidades para concretar justamente eso.
Avance democrático:
Promover y proteger la democracia es de fundamental importancia para los Estados Unidos. En nuestra experiencia, las naciones democráticas están más interesadas en resolver sus propios problemas domésticos que en crear problemas a los demás. Mi gobierno realmente valora el hecho de que un país tan importante e influyente como la Argentina haya demostrado, tanto en las palabras como en los hechos, que opina de la misma forma. Comúnmente, hemos trabajado juntos en esta área, por medio de acciones conjuntas o complementarias, incluyendo el envío de tropas a Haití y tratando de asistir en la conservación del sistema democrático en Venezuela y Bolivia.
Aquí, en este país, para reforzar los valores democráticos tan importantes para los argentinos, hemos brindado a las ONG información y seminarios sobre democracia, reforma judicial, responsabilidad social corporativa, y maneras de eliminar la plaga de la corrupción. También hemos brindado asistencia a instituciones del gobierno, como la Oficina Anti-Corrupción. La recientemente designada Secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo: “En muchos lugares de América Latina nos enfrentamos con el doble desafío de ayudar a impulsar los ideales y las instituciones democráticas, así como aliviar la pobreza. Trabajaremos con los responsables de las reformas de aquellas regiones que se han comprometido a aumentar las oportunidades para sus ciudadanos”. Con este fin, Argentina y los Estados Unidos han trabajado incansablemente, en particular sobre el referéndum de Venezuela, para garantizar que todo país en América Latina sea capaz de brindar a sus ciudadanos elecciones libres y dignas y líderes que sinceramente crean en el poder de la democracia y la libertad.
Además de asegurar la democracia en otros países, a nivel interno, ambos países han estado a la vanguardia en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Hace unas pocas semanas, de hecho, Estados Unidos donó 11 vehículos al gobierno argentino para ser usados con fines de vigilancia – justo, el último ejemplo del esfuerzo continuo entre los dos países.
Progreso económico:
En el área económica, los Estados Unidos y la Argentina cooperan estrechamente, siempre a la expectativa de fomentar el comercio y las inversiones. Estados Unidos fue afortunado de poder asistir a la Argentina en sus más recientes acuerdos con el FMI. No creímos que beneficiara a nadie la paralización económica de la Argentina. El reciente crecimiento y recuperación de la economía de este país son buenas noticias para todos.
Ese crecimiento podría ser aún mayor si se logra que la Argentina sea aún más “amigable” con los inversores. Ya hay aproximadamente 100 compañías estadounidenses establecidas en la Argentina.
El crecimiento puede también ampliarse mediante la toma de decisiones inteligentes con relación al establecimiento de reglamentaciones de libre comercio. El comercio es de vital – y creciente – importancia para este hemisferio. Sólo el año pasado, Estados Unidos compró productos a América Latina por US$ 217,000 millones, sin mencionar nuestra inversion directa en la región que asciende a US$ 304,000 millones. El comercio entre los Estados Unidos y América Latina cada vez es más significativo. En realidad, se estima que el comercio entre Estados Unidos y América Latina pronto superará el volumen de comercio entre los Estados Unidos y Europa. Dada la importancia del comercio para la región, no llama la atención que el progreso del Acuerdo de Libre Comercio de las Americas esté tomando impulso.
Actualmente, aproximadamente la mitad de los habitantes de América Latina viven en la pobreza, una pobreza que debe ser aliviada – y, con suerte, erradicada – a través del crecimiento económico sostenido. El ALCA será clave para alcanzar este crecimiento. Como subrayó el ex-Representante de Comercio de los Estados Unidos Robert Zoellick, “Estamos empujando el ALCA hacia una nueva fase. Estamos negociándola, no sólo buscándola”.
La implementación del ALCA traerá aparejado el aumento del crecimiento a partir del comercio, nuevos empleos que ayudarán a cerrar la brecha de la diferencia de los ingresos, mayor estabilidad económica para ayudar a esquivar crisis financieras, y una multiplicación de los ingresos del gobierno para asignarlos a mejorar la educación y los servicios de salud básicos. Sólo tenemos que observar el caso de México para darnos cuenta de las implicancias positivas que ha tenido el libre comercio. Después de que el NAFTA entró en vigencia, México pasó del lugar número 36 al puesto número 8 en el volumen de exportaciones y obtuvo más de 3.5 millones de empleos relacionados con el comercio en menos de 10 años.
Su vecino, Chile, es otro excelente ejemplo de los beneficios de los acuerdos de libre comercio. Una reciente columna de Andrés Openheimer en “La Nación” indicó que las exportaciones chilenas a los Estados Unidos subieron un 31% en un año, desde que entró en vigencia el acuerdo bilateral de libre comercio con ese país.
El Ministro de Relaciones Exteriores Bielsa dijo que su gobierno quiere el ALCA, pero solo un ALCA que satisfaga las necesidades de la Argentina. Espero que no los sorprenda descubrir que también eso es lo que quiere mi gobierno. Cualquier acuerdo de comercio a nivel regional debería abordar imparcial y minuciosamente los intereses de aquellos que formarán parte; todo acuerdo comercial que no lo haga está destinado a morir rápidamente, ya que nadie querrá ser parte.
Trabajando estrechamente con el gobierno de Argentina, esperamos que ambas naciones puedan cosechar los beneficios mutuos de un acuerdo de comercio de largo alcance hacia fines de este año.
Seguridad:
La destacada relación de nuestras naciones nos permite abordar de manera cooperativa una amplia gama de temas de seguridad. El tema más importante sobre seguridad para los dos países es el contraterrorismo. Argentina es el único país del Hemisferio Occidental fuera de los Estados Unidos que ha sufrido ataques devastadores por parte de grupos terroristas internacionales.
Una forma de enfrentar estos ataques es creando el mecanismo de cooperación regional 3 + 1 para combatir el terrorismo, el lavado de dinero, el tráfico de armas y drogas en el área de la Triple Frontera (Brasil, Paraguay y Argentina). La cooperación que hemos recibido de las autoridades Argentinas en esta área no podría ser mejor, y mi gobierno la agradece profundamente.
Nuestra meta es trabajar con socios serios, de buena voluntad y capaces, y de ser necesario, brindar la asistencia material necesaria para mejorar las potencialidades en la lucha contra el terrorismo. Porque si hay una lección que aprendimos del 11 de septiembre, es que ningún país es inmune de ser elegido como blanco del terrorismo internacional.
También quiero destacar el importante papel de la Argentina en otra área. Argentina tuvo fuerzas de mantenimiento de paz en cinco misiones de las Naciones Unidas en todo el mundo, incluyendo Haití. Pero lo que convierte a la participación de la Argentina en única es que han hecho todo esto a pesar de las increíbles limitaciones económicas y financieras. Este es una señal de la seriedad de Argentina en su compromiso por mantener la paz mundial – una señal que, les aseguro, es altamente valorada en Washington.
Cumbre de las Américas:
La Cumbre de las Américas en Argentina, en noviembre próximo, será una oportunidad perfecta para que nuestros países compartan la fuerte creencia en el sistema de libre comercio como vehículo para generar empleo y mejorar las condiciones de vida en América. También será una oportunidad de renovar nuestro compromiso mutuo de defender la democracia y los derechos humanos.
Nuestra relación con la Argentina es una de las más progresistas e importantes en las Américas. Ojalá, la vigorosa relación bilateral pueda servir de ejemplo para otras naciones de la cumbre. Creo que la capacidad de los presidentes Bush y Kirchner para colaborar en muchas áreas será un elemento importante para alcanzar el éxito de la Cumbre.
El tema de este año de la cumbre, “Crear empleos para combatir la pobreza y fortalecer el gobierno democrático”, llega en un momento justo, ya que el crecimiento económico en América Latina en el 2004 fue el más alto en los últimos 25 años. No hay mejor momento que ahora para tomar las medidas necesarias para alcanzar más rápidamente el crecimiento, generar más empleos (especialmente en el sector privado), y mayores salarios.
Ciertamente, entendemos que crear empleos no siempre es un proceso fácil y simple, y en la actualidad, alrededor del 44% de la población argentina se encuentra bajo la línea de pobreza, en comparación con el 22% de hace 10 años. Pero esta cumbre nos brindará una oportunidad de debatir de qué manera, como región, podemos trabajar juntos para alcanzar rápidamente el desarrollo y encontrar soluciones para vencer los obstáculos en el camino hacia la prosperidad.
La cumbre también es un foro perfecto para un debate abierto y sincero sobre el libre comercio y la creación de empleos a través del ALCA y la Agenda del Desarrollo Doha. En el mundo complejo de hoy, comúnmente nos olvidamos de que nuestros vecinos, muchos de los cuales están atravesando experiencias similares, pueden brindarnos opiniones constructivas para ayudarnos a alcanzar nuestras metas.
Trabajando juntas, las naciones de este hemisferio tienen la oportunidad no sólo de delinear, sino de tomar las medidas necesarias para sostener el crecimiento económico actual de la región y alcanzar los deseos fundamentales de aumentar el empleo, subir los salarios, y reducir la pobreza sólidamente en toda la región.
Si todas las naciones de la región pueden trabajar de manera tan eficaz como lo han hecho nuestras naciones en tantas otras áreas, confío en que podemos cumplir con esta meta y hacer de la Cumbre un éxito para la Argentina y las Américas.
Conclusión
Como todos ustedes saben, este año los dos países van a estar muy ocupados. Algunos consideran a las circunstancias de cambio como problemas; otros las ven como oportunidades. Veamos el lado optimista y concentrémonos en el variado menú político bilateral como una plétora de excelentes oportunidades para hacer realidad nuestros objetivos mutuos. Indudablemente, tendremos desacuerdos en el camino hacia el cumplimiento de nuestras metas. Pero si los amigos están de acuerdo en alcanzar un objetivo, pueden encontrar la forma de sobreponerse a las diferencias sobre cómo alcanzar dicho objetivo. Creo que el deseo fundamental en común de mejorar la democracia y el bienestar humano debe prevalecer. La Cumbre de las Américas que tendrá sede en la Argentina será la clave para que eso se produzca.
Desde ahora y hasta la fecha de la Cumbre, estoy seguro de que tendremos muchísimas otras oportunidades de trabajar productivamente juntos. Los tópicos que mencioné – combatir el terrorismo, reducir las barreras comerciales, y defender la democracia en el hemisferio y en otras partes del mundo – sólo son algunas de nuestras prioridades. Trabajando juntos, estoy seguro de que podemos encontrar soluciones satisfactorias para ambas naciones. En lo que a mí respecta, estoy orgulloso de ser parte de una relación tan fuerte y positiva. No tengo dudas de que, gracias a esa relación, el 2005 será otro gran año para las relaciones argentino-estadounidenses.
