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embajadores anteriores de los EE.UU. en la Argentina

Discurso del Embajador Gutiérrez

Noviembre 22, 2005

RELACIONES ENTRE LA ARGENTINA Y LOS ESTADOS UNIDOS Y LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Palabras del Embajador Lino Gutiérrez en la Fundación PENT

Buenos días a todos.  Es un honor hablar, por primera vez, para los miembros de la Fundación Pent.  Quisiera expresar un agradecimiento especial al Dr. José María Ghio, al estimado Consejo de Administración, y a los miembros del directorio de Pent, por su gentil invitación a debatir sobre las relaciones argentino-estadounidenses y la recientemente finalizada Cumbre de las Américas en este desayuno de trabajo.  Siempre es un placer reunirme con ex-becarios Fulbright tales como el Dr. Ghio y ver, personalmente, como las metas y aspiraciones de este programa siguen cumpliéndose mucho después de que la primera beca Fulbright tuviera lugar.  Auspiciando intercambios como éste un día, el Dr. Ghio continúa siendo fiel a los objetivos del Senador Fulbright de promover las oportunidades de diálogo y mejorar el entendimiento mutuo.

 Nuestros países ya llevan una relación de 183 años, el lazo bilateral más largo que Estados Unidos tenga con cualquier otro país latinoamericano.  Argentina y los Estados Unidos disfrutan  una relación positiva y beneficiosa en una amplia gama de temas.   Esto es así porque como dijo el Presidente Bush en su reciente visita, Argentina "comparte los mismos valores que Estados Unidos", citando, en particular, nuestra creencia común en el estado de derecho, los derechos de la minoría, la libertad de prensa, la libertad de credo y la importancia de instituciones democráticas fuertes.  También se debe a que Estados Unidos reconoce y aprecia el importante papel que la Argentina juega en la región.  Estados Unidos desea que Argentina tenga éxito porque una Argentina exitosa beneficia a todos  en el hemisferio.

 La Cumbre de las Américas en Mar del Plata apenas terminó hace tres semanas.  En estas tres semanas, mucho se ha escrito y dicho sobre lo que pasó, ya sea si el evento fue un éxito o un fracaso, así como sobre lo que todos auguran para el futuro del hemisferio.  No trataré de recapitular el alcance del discurso público sobre estos temas aquí hoy, pero me gustaría expresar algunos pensamientos desde la perspectiva estadounidense sobre el resultado de la Cumbre y el proceso de la Cumbre.

  Para Estados Unidos, la IV Cumbre de las Américas fue un éxito.  Los 34 países lograron el consenso sobre una Declaración, un Plan de Acción, y cinco documentos.   Asimismo, los líderes del hemisferio acordaron declaraciones de apoyo del proceso de paz en Colombia; la democracia en Nicaragua, Haití, y Bolivia; y una conclusión ambiciosa sobre la finalización de la Ronda Doha.   Estos resultados reafirman el compromiso compartido en el hemisferio de fortalecer la gobernabilidad democrática, crear oportunidades de trabajo decentes, y crear las condiciones necesarias para alcanzar el crecimiento económico sostenido.

 Los líderes expresaron la importancia que le asignan al éxito de la finalización de las negociaciones de la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio como un paso hacia la meta principal: mayor acceso al mercado laborar para crear prosperidad y elevar nuestro estándar de vida.

  Sobre el ALCA, los países acordaron el lenguaje, incluyendo tres subpárrafos para reflejar todas las perspectivas.  Veintinueve de los treinta y cuatro países - la gran mayoría -  expresaron su deseo de negociar y solicitaron el adelanto de la reunión de funcionarios de comercio para principios de 2006.  Asimismo, Colombia mantendrá reuniones a continuación de la Reunión Ministerial de Hong Kong de la Organización Mundial del Comercio en vistas a organizar otra reunión de funcionarios de comercio sobre el ALCA.

 Los países del MERCOSUR están interesados en el libre comercio, pero no están listos para seguir adelante con las negociaciones.  Unicamente Venezuela se opone al ALCA en virtud de argumentos ideológicos.  Todos reconocemos la importancia de la integración económica para la creación de puestos de trabajo, combatir la pobreza, y apoyar la gobernabilidad democrática.

 Estados Unidos está complacido con el compromiso firme con el ALCA expresado por veintinueve países - lo que representa el 90% del PBI del hemisferio -  y su fuerte deseo de seguir adelante ahora.

 No tenemos que simular que nuestras naciones siempre están de acuerdo, porque no es así.  Las diferencias en perspectivas entre los Estados Unidos y Argentina sobre el ALCA son un ejemplo.  En cualquier relación significativa existen los desacuerdos y los momentos de preocupación.  Sin embargo, es esencial poner a esos desacuerdos dentro de un contexto y trabajar duro y de buena fe para sobrellevarlos.  Es bueno recordar que en el mundo de la diplomacia la aceptación general es nuestra visión.  Es nuestra visión común de trabajar libremente en democracias justas y prósperas la que ha potenciado la relación entre Argentina y Estados Unidos durante estos 183 años.

 Para cumplir con nuestros objetivos necesitamos expandir el comercio, mejorar la educación, combatir la corrupción, fortalecer el estado de derecho y aumentar la transparencia.  Como naciones democráticas, debemos salvaguardar los derechos del ciudadano para expresarse.  Creo que los valores que compartimos son más importantes que nuestras diferencias, y es a la luz de esta relación que esperamos seguir trabajando para fortalecer nuestros lazos con la Argentina.